Carta desde el Reclusorio Femenil de Tepepan / Estoy segura de que pronto obtendré mi libertad: Nestora Salgado

diario19.com / Nestora Salgado

Soy Nestora Salgado y les escribo desde la Torre Médica del Reclusorio Femenil de Tepepan. Se han cumplido dos años de mi detención; durante más de 24 meses he estado privada de mi libertad y alejada de mi familia, mis amistades y mi pueblo. Estuve más de un año presa en un Centro Federal de Readaptación Social en Tepic, Nayarit, y después de una huelga de hambre logré que me trasladaran a este reclusorio de Tepepan, en Xochimilco. Aunque las condiciones carcelarias han mejorado, comparadas con las que tenía en Nayarit, no dejo de estar injustamente recluida.

Actualmente se me siguen tres procesos penales. Cada uno por los delitos de ‘‘privación ilegal de la libertad’’. Esas acusaciones falsas e injustas se enmarcan en el contexto de mi actuación como comandanta de la Policía Comunitaria de Olinalá, e integrante del Sistema de Justicia Indígena de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC-PC) en Guerrero. Tal vez los lectores no lo saben, pero la CRAC-PC es una institución reconocida en la Ley 701 de Derechos y Cultura Indígena de Guerrero, que garantiza el ejercicio del derecho a la autodeterminación de los pueblos y comunidades indígenas. Esta ley reconoce nuestra autonomía para conformar y ejercer nuestros propios sistemas de justicia, respetando los derechos humanos.

A pesar de que la ley y el propio gobierno del estado de Guerrero había reconocido nuestra jurisdicción como sistema de justicia, cuando nuestra actuación como policía comunitaria empezó a obstaculizar los intereses del crimen organizado, coludido con los gobiernos locales, se utilizó el peso de la ley para criminalizar la justicia indígena. Paralelamente, el gobierno de Guerrero ha declarado públicamente que hay diversas órdenes de aprehensión en mi contra, sin que las mismas se me notifiquen, lo que denota el uso político y perverso del sistema de justicia por parte de las autoridades del estado. Las falsas acusaciones que hay en mi contra han sido parte de un montaje con la finalidad de inhibir la conformación de las policías comunitarias y en consecuencia el ejercicio de nuestros derechos humanos como comunidades y pueblos indígenas.

Estoy segura de que pronto obtendré mi libertad, pues hay muchas organizaciones y personas que me han brindado su apoyo y que están luchado incansablemente por la libertad de los y las presas políticas. Se trata de una lucha por la justicia y el respeto a las policías comunitarias, cuyo único ‘‘delito’’ ha sido hacer el trabajo que el Estado no ha sido capaz de hacer, al esforzarse por garantizar nuestra seguridad y la de nuestros pueblos.

Frente a todas estas injusticias, los invito a sumarse a nuestra causa justa y noble. Sólo la concientización de todos ustedes nos permitirá lograr un México diferente y conseguir el verdadero respeto a los derechos humanos de todos los mexicanos. Ante la impunidad y la violencia de Estado, he decidido iniciar un ayuno de 43 días en apoyo a los padres de nuestros jóvenes de Ayotzinapa desaparecidos y en demanda de la libertad de todos los presos políticos de nuestro país.

Ahora por nosotros y espero que mañana ya no sea por otros. Pongamos fin a tanta impunidad.