#AranzaRamos pagó con su vida la esperanza de encontrar aunque fueran huesos de su esposo desaparecido en Guaymas

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Reflexiones

Por Luis Cardona

En diciembre Aranza comenzó a buscar a su esposo desaparecido. Siete meses después fue asesinada. Un grupo de sicarios en Ortiz, Guaymas, Sonora, entró a su casa y frente a su hija se la llevaron para quitarle la vida tres cuadras mas adelante.

Quedó tirada. Su niña huérfana. En medio de la peor crisis de violencia contra la mujer en el sur de Sonora que se ha convertido en un campo de exterminio, mientras el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, insiste en que será con abrazos y no balazos como se termine con el genocidio.

Grupos de Huachicoleros y Narcotraficantes, han tomado control de la zona, ante la mirada complaciente de la Guardia Nacional, que ha inaugurado incluso varios cuarteles, en el Estado.

La queja de la población que no se atreve a dar a denunciar con nombre y apellido, afirma que policías estatales, municipales, agentes del ministerio público y la fiscalía, son cómplices de las bandas delincuenciales que operan en Guaymas-Empalme hasta Cajeme. Vicam, Potam, Ciudad Obregón, Navoja. Pueblo Yaqui, Quetchehueca, Jecopaco, Bacobampo, Hutabampo, Etchojoa, Las bocas hasta los límites con Sinaloa.

Los asesinatos a cualquier hora, estremecen a los pobladores, que se la pasan pendientes de las páginas web de información, y los seguimientos de reporteros y ciudadanos por Facebook.

La desaparición y el feminicidio han alcanzado cifras increíbles y la población se ha tenido que acostumbrar a ser sometida y aguantar, o muere.

Aranza Ramos, no era activista del colectivo Madres y Guerreras Unidas de Sonora, ella se unía a los colectivos de búsqueda con la intención de llegar a localizar a su esposo, aunque fuera en una fosa, cómo ha sucedido con muchas personas.

Los colectivos la cobijaban para que no anduviera sola y le fuera a pasar algo. Como finalmente sucedió.

La mujer, joven madre de 28 años, rastrillaba la tierra de la zona, desde diciembre de 2020.

Un día antes estuvo en Hermosillo junto con un grupo de buscadoras, en la Fiscalía del Estado. Al regresar, el jueves por la noche, los sicarios la asesinaron.

La Fiscalía de Sonora, aseguró que habrá justicia, pero nadie lo cree. La gente comulga con la idea de que es una institución ligada a la mafia.

Sin embargo, la Fiscalía reclamó al gobierno federal la falta de apoyo a través de su cuenta de Twitter.

A las a las once y media de la noche, el 15 de julio, un automóvil llegó frente a la casa de Aranza,  en  comunidad de Ortiz, Guaymas. Los sicarios entraron y se la llevaron. Minutos después, su cuerpo sin vida fue ubicado en la entrada de la comunidad, a tres cuadras de su casa. Estaba destrozada, baleada, golpeada. Nadie salió de sus domicilios, hasta una media hora después, y con mucho sigilo.

Las cifras oficiales determinan que Sonora es estado feminicida donde además las mujeres desaparecen y en muy pocos casos se les localiza con vida o muertas. Éste año en la zona más conflictiva se sabe de la desaparición forzada de al menos 118 de ellas en Cajeme y 62 en Guaymas, que tiene una población de 113 mil habitantes.

Pisar suelo Sonorense en estas zonas, para la investigación periodística, es jugar con la vida. Las decenas de “halcones”, o “puntos” como se conoce a loa vigilantes de entradas y salidas de las ciudades, ponen en riesgo a los reporteros, que prefieren informar con periodismo de datos, más que presencial, por temor a ser “levantados”.

Preguntar directamente a los funcionarios está prohibido, la información de la fiscalía solo los voceros pueden manejarla.

Las familias de las víctimas piden anonimato para poder hablar del “infierno” en que viven. “Los narcos y los Huachicoleros, ven a una niña bonita y se la llevan”, dice la madre de una de ellas desparecida el año pasado.

Por otra parte temen brindar datos a las autoridades, por temor a que de las instituciones salga la información a la mafia y luego las maten.

Aranza buscaba a su esposo, del que se dicen muchas cosas y se corren rumores que lo descalifican en respuesta al por qué fue desaparecido. Aranza no buscaba otra cosa mas que dar con su cuerpo, porque lo imaginaba muerto en alguna fosa.

Su “pecado”, fue hurgar e ir dejando una estela de presuntos culpables. Pero no pretendía llevar a la cárcel a nadie, solo encontrarlo y sepultarlo. Asi cabo su tumba. El martes antes de ir a Hermosillo a la fiscalía, la amenazaron via telefónica, y el jueves le quitaron la vida.

Para las autoridades, es un número mas en la estadística de muerte, mientras Guaymas continua sometida por el crimen.

Por su parte la Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora (FGJE) dijo haber iniciado investigaciones por el feminicidio.

“A través de la Trilogía Investigadora, la Fiscalía de la entidad busca a los responsables del hecho que consternó a los habitantes de Guaymas, Empalme y al Estado en general, por lo que se abrieron varias líneas de investigación”.

Una de ellas es la relacionada con el activismo que realizaba la joven madre, de 28 años de edad, desde el 6 de diciembre de 2020, al integrarse al colectivo de búsqueda luego de la desaparición y/o extravío de su esposo Brayan Omar Celaya.

En medio de su dolor, la joven madre, de 28 años de edad, siempre fue valiente, activa, entusiasta y solidaria, trabajaba sin descanso en gestiones y acciones de búsqueda con la firme esperanza de que ella, u otras personas o familias pudieran volver a coincidir con sus seres queridos.

El feminicidio de Gladys Aranza Ramos se suscitó a las 23:30 horas del jueves 15 de julio en el Ejido Ortiz, perteneciente a Guaymas, cuando fue agredida con proyectiles de arma de fuego por personas que arribaron a su domicilio.

Personal de Servicios Periciales, de la FGJE Sonora, procesó la escena del crimen y abrió la carpeta de investigación, la cual ya trabaja el Agente del Ministerio con elementos de la Agencia Ministerial de Investigación Criminal (AMIC).

La FGJE Sonora, en coordinación con los tres órdenes de Gobierno, asumen el compromiso de redoblar esfuerzos hasta lograr justicia para Gladys Aranza Ramos Gurrola.

“Familia y amigos, me pueden ayudar a compartir una vez más la imagen de Bryan, así como también les pido que lo mantengan en sus oraciones, se los agradezco con el corazón”, fue el último mensaje de Aranza antes de ser asesinada.

Aranza Ramos tenía 28 años. En su corta vida le toco ser: esposa de una persona desaparecida, madre que tenía que explicar a su hijo porque no estaba su padre, buscadora de tesoros en el desierto de Sonora, y ahora víctima de asesinato. Lo que este país le hace a las mujeres”, escribió en Twitter la politóloga, Camila Ruiz Segovia.

Nadie cree que el feminicidio de Aranza llegue a ser esclarecido. No existe confianza en la Fiscalía Estatal que está por entregar la estafeta al equipo de Alfonso Durazo, nuevo Gobernador de Morena que cuando estuvo al Frente del gabinete de seguridad nacional de AMLO, no pudo bajar los índices de violencia en Sonora como tampoco pudo bajar la intensidad de la presencia del Narcotráfico y el Huachicoleo en la zona.

Poco se espera de él. Ganó las elecciones, pero las familias de las víctimas no le dan un voto de confianza. Habrá de dar resultados y no solo aplanar la curva delictiva y mantenerla en el pico en que se la dejan. Deberá bajar los índices delictivos con mucha mas inteligencia que la política de Abrazos, no Balazos.

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