Cuba vivió este lunes una jornada de protestas muy diferente de la que idearon sus organizadores.
Los principales líderes de la marcha por el cambio amanecieron el lunes con sus casas bajo vigilancia policial y la prohibición expresa de salir a la calle, como sucedió la víspera con el principal líder de la protesta, Yunior García, que seguía durante el 15 de noviembre en la misma situación.
Fuentes de la oposición informaron de que varios disidentes históricos fueron detenidos cuando salían de sus casas para manifestarse. Situación que no pudo comprobarse.
En los barrios y espacios públicos de mayor efervescencia y señalados desde las manifestaciones del 11 de julio, incluído el malecón, el paseo del Prado y el Capitolio, la presencia policial era notable, tanto de uniforme como de civil, y la sensación era que cualquier incidente que pudiera ocurrir duraría poco.
Se llamó a no salir en grupo a marchar por temor a represalias y enfrentamientos. La estrategia cambio a vestirse de Blanco y salir a caminar a depositar flores en monumentos y sitios significativos, sin embargo los vestidos de Blanco fueron muy pocos. Ante la posibilidad de ser señalados como incitadores por el gobierno, mientras los principales líderes de la protesta fueron sitiados en sus casas, para evitar que salieran y sus seguidores hicieron ruido internacional, ante la presencia de los medios de información que tienen sus ojos en los movimientos Anti gobierno de Cuba.
Así transcurrió el día y la noche cayó, ante la mirada puntual de policías Cubanos dispuestos a terminar de la manera más rápida, con cualquier manifestación en contra del gobierno y la política cubana.
Corresponsales de medios extranjeros coincidieron en que la protesta fue apasiguada, en su raíz, en el sitio a las casas de los disidentes, a quienes el régimen cubano señala de aliados de los Estados Unidos.
Con información de redes sociales








