Fue el Pelusa un genio del fútbol llevado de la mano de Dios

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“…La va a tocar para Diego, ahí la tiene Maradona, lo marcan dos, pisa la pelota Maradona, arranca por la derecha el genio del fútbol mundial, y deja el tendal y va a tocar para Burruchaga… ¡Siempre Maradona! ¡Genio! ¡Genio! ¡Genio! Ta-ta-ta-ta-ta-ta… Goooooool… Gooooool… ¡Quiero llorar! ¡Dios santo, viva el fútbol! ¡Golaaaaaaazooooooo! ¡Diegooooooool! ¡Maradona! Es para llorar, perdónenme… Maradona, en corrida memorable, en la jugada de todos los tiempos… barrilete cósmico… ¿de qué planeta viniste? ¡Para dejar en el camino a tanto inglés! ¡Para que el país sea un puño apretado, gritando por Argentina!… Argentina 2 – Inglaterra 0… Diegol, Diegol, Diego Armando Maradona… Gracias Dios, por el fútbol, por Maradona, por estas lágrimas, por este Argentina 2 – Inglaterra 0…”.

Así se narró el espectacular gol que el pelusa le hizo a la selección inglesa un gol histórico de un diamante único e irrepetible.

Genio del fútbol mundial apasionado, explosivo con conducciones y toques excelsos, astro argentino, el Diez, el ‘Pelusa’ un grande al lado de Pelé, Di Stéfano o Cruyff, ese era Maradona.

Polémico, controvertido, original, único, pero también un alma atormentada por los excesos y el tren frenético de vida al que se subió desde que saltó a la fama tras el mundial juvenil de 1979; no era un crack cómo les llaman ahora, era un genio un artista, pero también un hombre controversial porque no tenía máscaras era así soberbio pero sincero, como cuando le dijo a la FIFA que la manera en el que manejaban el fútbol era un sistema de explotación de jugadores, como cuando los itialianos se burlaron del himno argentino previo a un partido y Diego respondió con insultos a los fanáticos.

El de la mano de Dios, el que fue sacado  de un partido del mundial de Estados Unidos en 1994 y suspendido con Doping, también fue el que dio uno de los mejores mundiales y salió besando la copa  Jules Rimet del estadio Azteca en México 86, el que le dio vida y espectáculo a los italianos en el entonces modesto club de Napoli.

Maradona el amigo de Fidel Castro, el admirador del Dalai Lama, el de contrastes con escándalos, el de muchas mujeres, de muchos hijos, el que vino a México y fue querido por todos los plebes de Sinaloa… Maradona siempre Maradona, tu no mueres hoy Pelusa, hoy vives para siempre porque te conviertes en Leyenda.

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