M.H. Reidezel Mendoza Soriano
Un buen ejemplo del tipo de delincuentes que se adhirieron a la Revolución de 1910 en el estado de Chihuahua es el pistolero y apostador estadounidense John Franklin Greer y su banda de asaltantes. La pandilla de los Greer, como era conocida, operaba desde el año 1900 y estaba integrada por el hermano de John, William R. Greer, John W. Gates alias “I. M. Gray” o “Frazer”, entre otros, e incursionaba en los poblados de Bonito City y White Oaks, condado de Lincoln, territorio de Nuevo México. Después de que la gavilla se enfrascó en un tiroteo cerca de la mina de Parsons, en la primavera de 1910, huyó a El Paso, donde también cometió varios crímenes. El líder de la banda, J. Franklin Greer, asesinó a Charles E. Graham, dueño del Atlas Bar, el 22 de diciembre de 1910, y la banda asaltó al G. H. & S. A. Railroad, y el The Sunset Limited Passengers Train, en El Paso. Los empleados del ferrocarril persiguieron a los forajidos, obligándolos a retornar al territorio de Nuevo México.
En enero de 1911, la banda de Greer cruzó el Río Bravo y, a mediados de febrero, se unió a la partida maderista estacionada en Guadalupe, Distrito Bravos, comandada por el aventurero italiano Giuseppe Garibaldi, que poco después se movilizó al oeste del estado de Chihuahua, a las órdenes de don Francisco I. Madero. En el combate de Casas Grandes, el seis de marzo de 1911, John F. Greer resultó herido en la cadera y en la cabeza. Su amigo y cómplice John W. Gates lo sacó a rastras del campo y lo trasladó en un carro de mulas hasta Columbus, Nuevo México, donde recibió atención médica, y posteriormente se refugió en las montañas Mogollón. Después de que John F. Greer se recuperó de sus heridas, en agosto de 1911, asaltó a J. M. Sully, superintendente de la Chino Mining Company, y se apoderó de la nómina de los trabajadores. Al poco tiempo, John W. Gates fue capturado y encarcelado en Deming, pero fue rescatado por sus compañeros, después de que John F. Greer le apuntó con su pistola a la cara del sheriff de Luna, N.M., Dwight B. Stephens, pagando el favor de haberlo sacado a salvo de Casas Grandes. La banda fue perseguida en los poblados de Socorro y Engle, y el 19 de noviembre de 1911, durante un tiroteo en Sandy Draw, John F. Greer mató a los ayudantes del sheriff Al Smithers y Tom Hall, pero cayó muerto en una lluvia de balas. John Gates fue capturado y ahorcado, mientras que William R. Greer y otros dos miembros de la banda pudieron escapar. John F. Greer fue uno de los más notorios bandidos del suroeste estadounidense, desde los días del temible Edward Thomas Ketchum mejor conocido como “Black Jack”.

Otro singular soldado de fortuna que se adhirió a la revuelta maderista fue John M. Madison alias “Death Valley Slim”, que había colaborado con el dinamitero Oscar Creighton como su segundo, en la destrucción de la vía del Ferrocarril Central, en las cercanías de Ciudad Juárez. Quienes lo conocieron aseguran que era un hombre callado pero mortífero, de ahí su extraño sobrenombre, con una personalidad contradictoria, gran lector y conocedor de temas filosóficos; en su charla incluía temas de paz y amor universal pero, por otro lado, se sabía que había asesinado a media docena de hombres en varios tiroteos en pueblos mineros del suroeste de Estados Unidos. Tenía fama de ser uno de los pistoleros más temibles en el territorio de Arizona. Según informes del cónsul Luther Ellsworth y del Buró de Investigación, “Dynamite Slim” había sido contratado por “Red” Stratton en El Paso para que encabezara a un grupo de de 25 soldados de fortuna y forajidos extranjeros, que entraron al estado de Chihuahua en febrero de 1911 para incorporarse a la partida de Madero. Madison llegó a capitanear a más de 80 individuos y pudo disponer de una pieza de artillería y de la ametralladora del excoronel estadounidense James C. Bulger. Al triunfo de la rebelión maderista, el gobierno provisional del estado de Chihuahua pagó 100 pesos a Madison por sus servicios, después de que se le habían prometido sumas fabulosas.

Así, las fuerzas de Madero vieron crecer su número con partidas de bandoleros, perseguidos de la justicia e incluso gatilleros como Antonio Carrasco, que aportaron su experiencia y destrezas con la esperanza de obtener un jugoso botín. Otros tantos por amor a la aventura, como los asaltantes estadounidenses John Franklin Greer y John W. Gates alias “Frazer” y el estafador Oscar Merrit Wheelock alias “Oscar G. Creighton”. Según Alan Knight, para hombres rudos y siempre armados como Antonio Carrasco, Pantaleón Bustillos, Gabino Cano, Matilde Romero y un sinnúmero más de bandidos y salteadores de caminos, la Revolución maderista significó un cambio de título más no de ocupación.
Para profundizar en el tema consultar: Del Cerro Bola al Río Bravo. Soldados de fortuna, forajidos e insurrectos durante la rebelión maderista en la frontera (1910-1911).

FUENTES:
Alan Knight, La Revolución Mexicana. Del Porfiriato al nuevo régimen constitucional, FCE, México, 2010.
Edward S., O´Reilly, Roving and Fighting: Adventures under Four Flags, The Century Co., New York, 1918.
Gener Z., Hanrahan, Documents on the mexican revolution, vol. 1, part. 1, vol. IV y vol. VI, s.p.i, Salisbury, North Carolina, 1976-1981.
Ira J. Bush, Gringo Doctor, Caldwell, Id; Caxton Printers, 1939.
Miguel A. Sánchez Lamego, Historia Militar de la Revolución Mexicana en la época maderista. Tomo I, BINEHRM, México, 1976.
Rafael Martínez (Rip-Rip), Carlos M. Samper y José P. Lomelín, La revolución y sus hombres: (Apuntes para la historia contemporánea), Talleres tipográficos de El Tiempo, México, 1912.
Periódicos: Albuquerque Morning Journal, El Paso Morning Times, El Paso Herald, The Mexican Herald, The Arizona Republican, The Bisbee Daily Today.
Créditos fotográficos: Seaver Center of Western History Research Natural History Museum of Los Angeles County, Susan W. Mosey, Otis Aultman








