En Las Vegas para ganarle al campeón hay que noquear

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Diario 19 / 5 de mayo de 2019

 

 

Por Jacinto Segura

En el boxeo como en otras artes de combate reglamentado existe un viejo adagio que dice: » Si no quieres que la pelea quede en manos de los jueces resuelvela». En Las Vegas para ganarle al campeón hay que noquear, pregúntenle al gran Juan Manuel Márquez que luego de tres controvertidas batallas contra Mani Paquiao, en la cuarta pelea no dejó lugar a duda de quién fue el ganador luego de propinarle un tremendo nocaut.

La noche del  pasado sábado en que se enfrentaron el mexicano Saúl Canelo Álvarez y el estadounidense Daniel Jacobs; ambos subieron como campeones de sus respectivos organismos pero para nadie es un secreto que el de la maquinaria publicitaria, el que jala taquilla el rival a vecencer era el Canelo, así que Jacobs debió subir con el hambre y la mentalidad de triunfo de un retador.

En la nota previa al combate Diario19 señaló que Daniel Jacobs es un boxeador que camina muy bien el ring, domina las dos guardias y tiene un potente gancho de derecha, y que para ganarle al mexicano tenía que hacer una pelea inteligente casi perfecta; y así lo hizo en los primeros rounds del combate sacó provecho en la distancia con su mayor alcance, se movió bien por todo el ring y conectó varias veces su potente gancho pero no le dio continuidad y por ende no le hizo daño al tapatío, bastó con ver su rostro blanco y limpio al final del combate.

No estoy diciendo que «El Hombre Milagro» sea inferior o un mal boxeador, al contrario sostengo que es talentoso y un ejemplo de fuerza y perseverancia pero anoche tuvo enfrente quiza la oportunidad más grande de su vida, solo tenía que dar ese salto, ese algo, el empujón que te lleva alcanzar la cima de una pendiente muy alta, pero se quedó a medio camino simplemente se le acabó la gas!

Canelo no brilló porque esta vez si tuvo enfrente un buen boxeador, no iba poder noquear a Jacobs porque ni Golovkin en sus mejores tiempos pudo hacerlo apesar de que lo derribó.

Pese a la antipatía que muchos aficionados mexicanos expresan en las calles y en redes sociales porque consieran que Canelo es un presumido por mostrar sus bienas lujosos, ropa, autos y hermosas mujeres, con la cabeza bien fría se debe reconocer que movió muy bien su cintura y en ocasiones hizo ver mal a Jacobs que amitad de la pelea se volvió lento y falló muchos golpes al grado de caer en la frustración.

Álvarez físicamente más pequeño y menos corpulento y corto de brazos, tuvo los recursos para acortar distancia y conectar golpes (también él fallo varios) y la fortaleza para aguantar tremendos ganchos de Jacobs, que repitó cuando conectó no continuó atacando y no hizo el daño que buscaba, incluso en pasajes de la pelea se portó como campéon y dejó que Canelo lo persiguiera.

Al final los jueces vieron ganador al boxeador estrella y una de sus tarjetas fue disparatada 116-112, la pelea fue más cerrada pero desconozco si la comisión de box de Nevada exija algún conocimiento o probada experiencia a quienes califican las peleas de campeonato.

La verdad no peca pero incomoda, muchos se quedaron con ganas de ver al Canelo derrotado y que recibiera una lección de humildad, pero hizo lo necesario para llevarse la victoria, y continúa siendo campeón, joven y un mexicano rico y exitoso.

Daniel Jacobs «El Hombre Milagro», el que venció al cáncer, el que derrotó en 85 segundos a Peter Quilin, el que se lavantó de la lona para dar una gran pelea y casi derrotar a Genady Golovkin, sí ese gran boxeador, si quería ganar tenía que noquear!

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