Inició el fin de semana con semáforo verde en la Ciudad de México y los centros de entretenimiento nocturnos reanudaron operación con restricciones la mayoría hasta las cinco de la mañana y con aforos mas allá del cien por ciento. «Para recuperarnos, dicen los meseros».
«Es más fácil pagar una multa o dar un billete al inspector». Dijo Adrián mesero de un antro por la calle de Regina, dónde los clientes eran atendidos en el exterior del bar junto a un pequeño parque.
Las medidas:
- 50 por ciento de aforo.
- Uso obligatorio de cubre bocas.
- Escaneo obligatorio del código QR al ingresar al establecimiento.
- Filtro sanitario en la entrada del establecimiento.
- Ventilación natural o en su caso recirculación mínimo del 40 por ciento hacia el exterior en las áreas de los comensales.
- Horario de operación permitido hasta la una de la mañana.
Estas medidas simplemente, no se cumplieron.
El aforo en establecimientos rebasó el 50% permitido, pero más del doble.
Tampoco hubo uso de cubre boca, con el pretexto de estar tomando o comiendo.
Solo algunos antros cerraron sus puertas a la 1 de la mañana, los menos visitados, pero los que tenían clientes, continuaron operando en la madrugada, como uno ubicado sobre la calle de Álvaro Obregón en la colonia Roma.
“Hasta las 4 o 5 de la mañana todavía le queda un buen rato. Sí una, dos horas. Son las tres, le quedan de una hora a dos horas, más o menos”, señaló Joel, taxista de antro que esperaba la salida masiva de ebrios y ebrias para llevar su último viaje de la jornada que inicio a las seis de la tarde del día anterior.
Clientes aseguran que muchos de estos antros y discotecas estuvieron abiertos, aún con el semáforo rojo por la pandemia de COVID, sobre todo aquellos dónde se siente la presencia de protección mafiosa. Esos nunca son molestados.
Existen billares en el centro que abren todos los días, ahí nunca ha habido restricciones, dice Ana Laura, «se pone chido en el bicho, todo es cuestión de conocer y saber a dónde caerle».
“Siempre estuvieron abiertos y te puedo decir lugares, te puedo decir horarios, semáforo rojo desde que estuvimos en pandemia siempre estuvieron abiertos ¿Y no te dio miedo de venir? No, nunca, nunca me he enfermado. No tengo ni la vacuna güey, con eso te digo todo ¿Piensas vacunarte? No, no me pienso vacunar”, señaló Juan Carlos, cliente de otro antro.
La solicitud del código QR y la ventilación son otras de las disposiciones que no se cumplen en los centros de entretenimiento nocturno.
Así, las medidas anunciadas con bombo y platillo, y el discurso de cero corrupción, se cae, ante una verdad que la madrugada del sábado, fue una constante. Se hizo costumbre.








