Diario 19 / 25 de Mayo de 2019
En una polémica columna El Diario de Juárez publicó conceptos que se consideran una agresión directa revictimizánte contra una catedrática de la UACJ que fue alcoholizada hasta perder el sentido y se investiga además si pudo haber sido drogada, por los cuatro profesores que la violaron, uno a uno.
Reproducimos la parte de la Columna donde se trata el tema con ligereza desconcertante y posteriormente el tono burlesco e irónico con que responde al público y ong’s ante su molestia y petición de disculpa pública por parte de una organización de mujeres que protestó frente a las oficinas del matutino que edita también al periódico amarillista PM.
OPINIÓN
El ‘inocente perreo’ con final trágico
Hoy las familias de cuatro doctores y una catedrática de la UACJ deben llorar desconsolados por un infortunio que les cambió radicalmente la vida en una noche de alcohol
LA COLUMNA
de El Diario
• El ‘inocente perreo’ con final trágico
• ‘Destapa’ Armando a ‘Quique’ para la alcaldía
• Operación al troche moche de Monje
• Todas las explicaciones sobre ‘Juárez Iluminado’
Hoy las familias de cuatro doctores y una catedrática de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez deben llorar desconsolados por un infortunio que les cambió radicalmente la vida en una noche de alcohol. Los cuatro, en un promedio de 35 años de edad, violaron a la muchacha docente, de 27.
Alcanza la tragedia por mucho a la población juarense. Esos doctores alcanzaron sus grados profesionales tras esfuerzos económicos extraordinarios, sí de su familia, pero también del presupuesto público que sostiene a la universidad; de las oportunidades que a lo largo de las carreras brindó esa máxima casa de estudios; su comunidad estudiantil, docente, administrativa.
Justo en estos días son miles de jóvenes los que no duermen estudiando para sus exámenes finales ordinarios. Estrés, desvelo, enorme desgaste físico y emocional. Y así cada mes, semestre tras semestre hasta acumular cuatro o cinco años para llegar a la graduación; a la toga y al birrete, y después integrarse a lo que entre los antiguos se da en llamar “vida productiva”.
Los doctores han perdido o van a perder pronto su libertad por mucho tiempo. El Ministerio Público ha presentado a los jueces el delito como “violación con penalidad agravada”.
Sus familias perdieron toda la inversión que en el mejor de los sentidos pueda considerarse como tal para circunstancias similares. La universidad y la comunidad ha perdido cuatro catedráticos de excelencia en materia de Ingeniería Aeronáutica, de los pocos de su nivel existentes en todo el país.
Todo empezó el 3 de mayo en un convivio de los que podemos llamar ordinario.
La víctima llegó a un departamento con una amiga; ésta acompañada de su novio. Todos amigos. Los primeros testimonios ante las autoridades investigadoras indican que bebieron alcohol por horas, la pareja de novios se retiró, la maestra quedó sola con sus compañeros. Hubo baile caliente, o “perreo”, –como dejó constancia uno de ellos–, más alcohol, hasta que la víctima quedó prácticamente inconsciente. Ellos la violaron uno a uno.
Sin duda un acto fuera de toda razón. Incalificable. De las investigaciones y la sanción se deberán ocupar las autoridades correspondientes pero ni siquiera la justicia compensará a la sociedad el daño irreparable por vidas promisorias truncas en instantes de falta de prudencia… de cordura. Así como suelen ocurrir múltiples tragedias inesperadas.
Aquí la respuesta a la protesta
OPINIÓN
Debe ocasionar espanto la tragedia
Jamás fue revictimizada la maestra de la UACJ atacada sexualmente por cuatro doctores, menos justificado el delito o la actitud de los ahora acusados
LA COLUMNA
de El Diario
• Debe ocasionar espanto la tragedia
• Cajera empuja a la recaudadora…a la calle
• Quieren darle fuero por si las moscas
• Tribunal será bombardeado por amparos
Algunos extremistas reaccionaron intensamente por lo que fue considerado, sin razón alguna, la defensa de unos violadores en La Columna de ayer.
Jamás fue revictimizada la maestra de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez atacada sexualmente por cuatro doctores, menos justificado el delito o la actitud de los ahora acusados. Ni una frase al respecto puede ser hallada en el texto de ayer.
Al contrario, ese punto queda a la investigación y sanción de las autoridades ministeriales y judiciales, que deberán determinar lo ocurrido, el delito, la responsabilidad y el castigo que proceda.
Deben ser las autoridades las que den resultados y apliquen la ley, con pleno respeto a los protocolos existentes para estos casos y con absoluto cuidado de la víctima. Punto.
La opinión presentada únicamente englobó el suceso y las consecuencias que enfrentan todos: la víctima, una sociedad lastimada por la violencia sexual y las mujeres particularmente.
Ya es otro cantar si se desean abordar los puntos de defensa jurídica de los atacantes o si en las redes sociales se victimiza aun más a la maestra atacada, pues las opiniones son tan diversas como la naturaleza de cada persona. Cualquier medio de comunicación masivo o individual ocasiona idénticas reacciones; muchas encontradas, nunca uniformes.
Las hay desde los que en efecto defienden a los acusados por la violación tumultuaria y los que condenan su irracional y delictivo comportamiento; hasta los que señalan a la mujer –típica defensa misógina y machista– como culpable por acudir a una fiesta y embriagarse.
Pero la reflexión debe ir más allá de esas expresiones, como la tragedia va más allá de los directamente involucrados.
No hay de qué espantarse en una opinión que se publica libremente, como tantas. Otra tragedia sería que nadie pudiera expresar sus puntos de vista como lo hicieron menos de 10 personas en el estacionamiento de El Diario y decenas de miles en la interactividad de redes. El respeto va en ambas vías.









