Diario 19 / 28 de Octubre de 2018

Al ser presentado en audiencia frente al Juez Carlos Arévalo, el asesino de la pequeña Camila, no mostró seña alguna en el rostro de depresión, arrepentimiento o pena. Tenía sueño, desde que su versión se desvaneció ante los investigadores de la FEM y fue detenido, no había dromido, estuvo declarando mostrando el video que grabó de cómo violó a la niña, su dolor, sus gritos, el sometimiento dentro del auto Fiesta que usaba para trabajar como chofer de Uber.
Después de violarla por última ocasión, la golpeaba para que no llorara ni gritara. La niña estaba cruelmente lastimada sexualmente y Juan Manuel sentía placer ante el dolor fisico de la Camila. Luego de los golpes decidió asfixiarla con una cinta de zapato que puso en rededor de su pequeño cuello y apretó hasta que la niña no pudo respirar más, y aún ya sin vida volvió el abuso sexual, ya sin quejas ni llanto.
Al momento del relato el asesino solo bostezaba, los ojos se le cerraba, encogía los brazos, se recargaba en el escritorio y su mano en la mejilla le servían de almohada. Juan Manuel no se arrepiente. Luego de haber llevado a cabo el asesinato envió el video a varios de sus amigos, como acostumbraban a hacerlo con otros videos de mujeres abusadas. Uno de ellos dio la voz de alarma a las autoridades, fue así que descubrieron el material en su celular a las cinco de la mañana que fueron por el a su casa.
Juan Manuel había dicho a las autoridades que dos sujetos le contrataron como Uber, para luego secuestrar a la pequeña, de su versión la Fiscalía realizó un retrato falso del suepuesto sospechoso. En realidad el pasaba frente a la casa donde la niña jugaba afuera de su domicilio, mientras la mamá de la Camila hacia cosas en su hogar.
Apunta en su «descargo» que cuando la niña subió a su auto, no fue a la fuerza, que solo le abrió la puerta y le dijo vamos a dar una vuelta, y la niña accedió, se subió. Luego la llevó a un paraje desolado, donde inició la agresión que culminó con la muerte de la pequeña tras un recorrido cruel de abuso sexual y golpes.
La narración cuando el Ministerio Publico daba lectura a los hechops que declaró el homicida no hacian mella alguna en asesino.
El cuerpecito ultrajado lo abandonó en l Carretara Delicias-San Diego de Alcalá en el kilometro 5.3. El imputado recibió un año de detención preventiva por desaparición forzada, trata de personas, violación agravada y homicidio agravado y calificado.









