Diario 19 / 9 de Junio de 2018
Fernando Purón aseguró haberle quitado la ciudad (Piedras Negras, Coahuila) a los Zetas con una estrategia de seguridad en la que se invirtieron mas de cuatrocientos millones de pesos
Durante el Debate entre candidatos a diputados del Viernes, instantes antes de ser ejecutado por un sicario que de un balazo en la cabeza le quitó la vida, Fernando Purón aseguró haberle quitado la ciudad (Piedras Negras, Coahuila) a los Zetas con una estrategia de seguridad en la que se invirtieron mas de cuatrocientos millones de pesos, diez veces más que en la anterior administración creando dos cuarteles y aumentando el número de efectivos de la policía de 90 a 800, con una limpia además de agentes que servían de informantes al grupo delictivo.
Durante el vídeo en que se observa al sicario sacar la pistola que traía fajada al cinto, se nota un relajamiento total de la seguridad que el candidato comunmente traía para garantizar su integridad físca, incluso se observa como el chofer de su camioneta la are la puerta para que ingrese, pero Purón tarda despidiéndose de la gente, mientras una mujer lo distrae mostrandole un vídeo en su celular que sostiene con un bastón, lo que es aprovechado por el sicario que se mantenía expectante en la puerta de la Universidad de Coahuila, hasta que observa que Purón queda de espalda a él y llega sin que el candidato lo note, saca la pistola y la acciona. Un disparo solamente, a muy corta distancia, acaba con su vida, para luego huir a pie, mientras que la mujer corre hacia a la puerta y hombres que estaban en la banqueta corren a observar la agonía inmediata del ex alcalde nigropetense.
Parece que finalmente Purón fue víctima de la delincuencia que dijo combatir. Un sin numero de compañeros priístas de todo el Estado se dieron cita en el velorio de Purón, entre ellos el Gobernador Rubén Moreira, con quien trabajo codo a codo en el exterminio de la violencia en la frontera donde los Zetas utilizaban el Penal local como campo de exterminio, utilizando hornos para deshacerse de cuerpos de gente levantada, secuestrada y enemigos o miembros que traicionaban al cártel.










