Queremos paz, justicia, igualdad y compasión en México, dice Santana frente a El Ángel

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Cristina Pineda / El Universal / diario19.com

 

Con las manos juntas, elevadas al cielo y cerca de su corazón como forma de agradecimiento, es que Carlos Santana deleitó a los 70 mil presentes (según el mando de Protección Civil) en el Ángel de la Independencia con su virtuosismo en la guitarra. Y cada vez que sus dedos hacían un movimiento generaban diversas emociones.

“Así es como quiere Dios: juntos, unidos, en armonía, con compasión… con compasión. Queremos dedicar con todo el corazón esta música a la patrona, a la Virgen de Guadalupe; aspiramos que sea una cosa memorable para ustedes”, saludó.

Y fue de la misma forma en que se despidió, pidiendo paz: “Lo que queremos más que nada es que haya paz, justicia, igualdad y compasión en México. Para toda la gente: paz en nuestra mente, en nuestro corazón, en la familia y en el mundo”, expresó.

Todo comenzó con un video de niños bailando en la pantalla trasera. Eso animó a los asistentes mientras sus 11 músicos salieron para aplaudir y prender el ambiente a las 19:48 horas, cuando el músico de 67 años apareció tal como acostumbra: un sombrero negro, pantalón de mezclilla y una camisa con adornos de colores.

Acompañado de una pantalla detrás de él y más 10 recuadros en blanco y negro como adornos, interpretó “Toussaint L’Overture”, mientras que el piso tembló cuando las tres baterías, percusiones, pandero, teclado, guitarras y bajo continuaron con temas como “Da Le Yaleo”. Ahí Carlos se puso al micrófono para cantar y decir: “¡Vamos México!” El público lo ovacionó con porras que decían: “Santana, Santana”, lo cual agradeció incluso bromeando con que a pesar de no vivir en el país aún se sabe los modismos mexicanos. Enseguida incitó los gritos de “¡México, México!” a los presentes.

“No mames wey, no se me ha olvidado, no jodas”, respondió Santana sonriente ante un fan que le gritó: “Eres un chin…”.

Sin un rastro de la lluvia que horas antes se hizo presente, el show continuó muy bailable para entrar un poco en calor. Los acordes de “Europa”, tocados con el músico tan concentrado al grado de cerrar los ojos, trajeron un momento de mayor tranquilidad.

“Te lo digo del corazón, yo soy una reflexión de tu luz. Esta es una canción alivianada por una banda internacional de Guadalajara que se llama Maná, pero primero quiero introducir a mi reina, a mi esposa (la baterista Cindy Blackman)”, expresó antes de incitar el grito de “beso” y complacer al acercase a ella antes de “Corazón espinado”.

Mientras tanto, a las 20:30 horas, el monumento a sus espaldas apagó sus luces por el denominado apagón por la Hora del Planeta. El momento coincidió con la aparición de una camilla que trasladó a un hombre con oxígeno.

Las percusiones se hicieron protagonistas para dar pie a la aparición del legendario músico de su banda original Gregg Rolie en los teclados y la voz en “Black magic woman”.

Santana se despidió con una muy mexicana “La cucaracha”, pero los gritos de “otra” lo hicieron volver con algunas canciones más e imágenes del universo y el Ángel de la Independencia en las pantallas, mientras algunas gotas caían del cielo con ovaciones “Olé, olé, olé ole… Carlos” y una niña sobre el escenario bailando con él.

 

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