Sin dar nombres de quienes quisieron corromperla, ex perredista Marcela González dice: “Se acabaron Zares de casinos”

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El Universal / diario19.com

 

La directora de Juegos y Sorteos de la Secretaría de Gobernación, Marcela González Salas y Petricioli, confirmó que en la elaboración de la nueva ley que regulará los casinos en México, y que está a unas horas de su aprobación en el Congreso, a su oficina llegaron empresarios casineros no sólo a ofrecerle a ella dinero para permitirles permanecer, también quisieron otorgar dinero al DIF, luego llegaron a las amenazas, incluso, al personal de esa dirección.

En entrevista con el periódico EL UNIVERSAL de la ciudad de México, la ex perredista dice que la aplicación de la ley para casineros va en serio, se acabó la corrupción y la discrecionalidad, se acabaron los ‘zares’ de los casinos.

Reconoce que en México juega entre 3.6% y 4.2% del total de la población, en promedio 2.5 millones de personas, pero el dato es que 70% son mujeres.

¿Se acabaron los llamados ‘zares’ de los casinos?

—Se acabaron los zares. Saben que por cualquier cosa se revoca el permiso.

¿Negociaron mucho con ellos?

—Hubo que hacer muchas negociaciones y mucho ‘no podemos obligar a que cambies tu permiso que tienes ahorita por el canje de un permiso de casinos’, pero tenemos un elemento muy fuerte y que ya vieron que sí lo usamos y que es un instrumento sólido, que puede revocar el permiso.

Teníamos un instrumento sólido: aplicar la ley sin distingos y quien no entendiera que queríamos regular el juego, tenía que entender. Muchas veces por la vía del diálogo les dije cómo iba todo, luego llegaban con lo mismo otra vez, entonces yo les decía: bueno, ¿qué parte de lo que hemos platicado no me expliqué bien o usted no me entendió?. Siempre me decían: bueno, pero siempre hay una manera de arreglarse. ¿Ah sí? ¿Cómo cuál? les dije. Hubo primero (ofrecimiento de) dinero, luego oferta de apoyo al DIF, luego amenazas, luego amenazas al personal, luego amenazas de ya saben dónde vivo, etcétera.

González Salas relata que al negociar la iniciativa con los casineros y opositores algunos levantaron la voz con el reclamo de que las apuestas proliferarán en el país.

Argumentaban que al año se llevan a cabo entre 130 mil y 150 mil peleas de gallos, pero de lo que no se tiene registro es de la cantidad de dinero que se apuesta en éstas, porque lo que se paga es un derecho, lo mismo en carreras de caballos, entre otras.

“Vamos a poner reglas claras. Todos los partidos pensaban que si se autorizaba el juego era como Sodoma y Gomorra. Me acuerdo de los líderes cetemistas y obreros del PRI, que decían que eso provocaría que los trabajadores perdieran su dinero”, dice.

Archivos carcomidos. La directora de Juegos y Sorteos describe que a su llegada a la oficina que ocupa en la colonia Cuauhtémoc no sólo encontró que el material digitalizado no pudo abrirse, también había archivos carcomidos por roedores y hasta alimento olvidado en cajones.

A dos años de distancia dice que ha dialogado en varias ocasiones con los casineros para explicarles que la ley se aplica sin distingo y prueba de ello es el cierre de grandes empresas, pero la vía del diálogo, en ocasiones, parecen no entenderla y buscan sobornar.

Contra delincuencia y ludopatía. La nueva Ley Federal de Apuestas y Juegos que sustituye a la creada en 1947 fue descrita por la funcionaria como aquella que abona a la seguridad del país, porque busca combatir la corrupción e ilícitos tales como el lavado de dinero. Es perfectible, dijo, pero hoy lo que hace es reconocer el juego y, sobre todo regularlo, aunque bien valdría pensar, en un futuro, convertirla en ley general, lo que significaría una modificación en la Constitución.

González Salas resalta que uno de los puntos importantes en la nueva legislación es el de hacer frente a la ludopatía (adicción al juego), porque se voltea a ver todas aquellas personas que han hecho de la recreación y las apuestas una forma de vida, porque hay gente que “ha perdido hasta la historia”.

Con la nueva ley se deberá prevenir a los jugadores sobre el riesgo de apostar; se involucrará a la Comisión Nacional contra las Adicciones (Conadic) para apoyar a aquellos que ya padecen el problema, además de emprender una férrea campaña de advertencia.

¿La ley pondrá orden?

—El primer avance es tener claro que el juego existe. Decían los de ‘Dí no a los casinos’ que con esto las apuestas van a proliferar. ¿Sabes cuántas peleas de gallos hay en este país al año? Entre 130 mil y 150 mil y eso quiere decir la cantidad de dinero que ahí se apuesta, es más, no tengo la cantidad de dinero que se apuesta, no podemos tenerla porque ellos pagan un derecho sobre la pelea pero no sobre las apuestas.

Se trata de poner las reglas claras para que la gente que va a ir a jugar sepa que no le van a hacer trampa y que la van a respetar como jugador y como persona humana.

¿Se reconoce la ludopatía?

—Hay que hacerlo, hay gente que ha perdido la historia. Elisa García, esposa de Joaquín Amaro (militar revolucionario), la ganó en una apuesta de cartas con el papá. Siempre ha existido pero no se había volteado a ver.

¿Cómo la van a controlar?

—Es un control igual al de cualquiera de las otras adicciones. Queremos que en todos los lugares haya señalamientos, letreros que hablen sobre el juego responsable. Además vamos a vigilar, quienes jueguen 30 mil pesos o más van a ser reportados a Hacienda y los de menos deberán presentar su identificación oficial ante el establecimiento y así vamos a tener control.

¿Y esto realmente funcionará?

—Cuando te das cuenta que vas a perder dinero incluso a la familia, empiezas a crear conciencia. Lo primero que tenemos que hacer es una ley en donde se respete al ser humano, sus derechos y uno principal es el derecho a la libertad, que no afecte a terceros. Así se empezó a controlar el consumo de cigarro y ya no se puede fumar en cines, restaurantes, aviones y nadie se ha suicidado hasta ahorita.

¿Cuántos ludópatas existen?

—Son cifras gruesas. Más o menos 3.6% o 4.2% del total de los que juegan y en promedio juegan 2.5 millones de personas en todo el país. Lo interesante es que el 70% son mujeres.

No será fácil implementar la ley…

—Reconocemos que su implementación va a requerir de un gran compromiso y gran voluntad política del gobierno y de los operadores y permisionarios, pero es el momento para lograrlo y la industria no siga siendo tan satanizada ni estigmatizada.

Poner orden no es sencillo…

—Nos ha costado poner orden, la Dirección de Juegos y Sorteos que recibí era un desorden. Había archivos con cucarachas, carcomidos por ratones, se estaba cayendo el edificio; los discos duros sin funcionar, lo que dijeron que se había digitalizado no hubo manera de abrirlo. El problema aquí y que todavía lo tenemos, todas las leyes son perfectibles, pero ninguna ley puede ser retroactiva.

¿En qué se puede perfeccionar la nueva ley?

—Lo que me gustaría mucho es que hubiera más armonía en los tres órdenes de gobierno, no por proteger al casinero, pero es injusto que si haces una inversión de 20 millones de dólares, te dan uso de suelo y luego llega otro presidente municipal y se va todo para atrás. Hay que lograr armonía como una ley general pero eso requiere modificación constitucional.

La otra cosa es crear conciencia que lo mejor es que poco a poco en las ciudades no se den permisos, no pudimos hacer eso de poner casinos en zonas establecidas, pero hay que lograr que no haya más casinos en las ciudades.

¿Cómo se van a sujetar a los actuales casineros a la nueva ley?

—Encontramos algunas vías: los permisos que prácticamente concluyen entre 2017 o 2024, lapso que tienen para abrir los establecimientos a que tienen derecho, se les dará sólo dos años para abrir. Es decir, si un permisionario puede abrir 60 casinos y su permiso va de 2008 a 2033, tendría 25 años para abrir todos sus establecimientos, con la nueva ley tendrá dos años.

¿Esto es inequitativo?

—No, esto nos va a permitir tener una industria de casinos mucho más controlada y más eficiente. Ahora será un permiso por casino.

¿Cuántas licencias han sido utilizadas y cuántas hay pendientes?

—Tenemos ahorita 286 operando, quedan pendientes 393. Con la nueva ley tendrán que canjear, además, los permisos para poder entrarle al juego.

¿Está blindada la ley contra los amparos?

—Está blindadísima, porque la ley de amparo nos ayuda muchísimo. No pueden hacer nada, pueden ampararse pero se van a tardar un ratísimo. Nos ayudó la modificación a la Ley de Amparo en donde equiparan a los casinos con casas de citas y de lenocinio.

¿Qué mecanismos van a utilizar para evitar el lavado de dinero?

—Sí se generó lavado pero no mucho. Detectamos que si hay un permiso detrás de éste hay un operador, luego un prestador de servicio, luego una tercera y cuarta persona, cosa que es ilegal, está restringido. Así detectamos el lavado, en colaboración con el Cisen. Hemos cerrado ya como 70, unos por nosotros y otros por autoridades locales y otros por el permisionario.

¿Qué pasará con los minicasinos?

—No van a quedar. Yo propuse que se establecieran en un lugar y pudieran entrar sólo mayores de 21 años, pero en el Congreso dijo en definitiva ‘no’.

Prevén la figura del Instituto Nacional de Juegos, ¿suficiente?

—Es lo que va a funcionar y muy bien, va a ser organismo desconcentrado. Se pretende que sea descentralizado con patrimonio propio, ahorita sólo tendrá autonomía técnica y de gestión, seguirá dependiendo de Gobernación.

 

 

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