Tras asesinato de fotoperiodista en San Luis Potosí, medidas de protección para reporteros mexicanos siguen fracasando

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Diario 19 / Por Guest/PN

Por Scott Squires*Luego del asesinato del fotoperiodista mexicano Edgar Esqueda en San Luis Potosí, el pasado octubre, se dilvugó en internet un video de teléfono celular que fue enviado a un expolicía. En el video se ve a Esqueda, atado y de rodillas, dando los nombres de los reporteros que cubren asuntos criminales en los diarios de todo el estado. En respuesta, el gobernador de San Luis Potosí, Juan Manuel Carreras ordenó medidas de protección inmediatas  – una patrulla policial para cada reportero mencionado en el video.

Sin embargo, periodistas de uno de los periódicos locales, El Sol de San Luis, dijeron estar más preocupados por las medidas ordenadas por el gobernador que por el video.

Edgar Daniel Esqueda Castro, que trabajaba en los medios Vox Popui y Metrópoli San Luis, fue secuestrado el 5 de octubre y encontrado muerto al día siguiente en San Luis Potosí, México. (Foto: Página de Facebook de Metropoli San Luis)

“Todos en la redacción dicen: ‘No confiamos en la policía. No queremos esos patrulleros aquí’”, dijo Martha Ramos, directora editorial de la Organización Editorial Mexicana (OEM), propietaria de El Sol de San Luis.

“No hay medidas de protección que funcionen cuando no confías en la policía”.

El caso de El Sol de San Luis es otro ejemplo del fracaso de los esfuerzos del gobierno para proteger a los periodistas en México. Mientras la violencia contra periodistas en el país continúa, muchos reporteros siguen escépticos y no confían en las medidas de protección que son vistas como inefectivas y problemáticas.

En gran parte, esto se da porque la corrupción entre los agentes de la policía local y del gobierno es algo generalizado en todo el país.

Uno de los reporteros de El Sol de San Luis incluso consideró renunciar luego de recibir el comunicado de protección policial – no porque él haya sido mencionado en el video, sino por el peligro percibido de los rumores provenientes de policías corruptos.

Según un estudio y encuesta recientes, realizados por la organización Causa Común, el 72% de la policía en el estado de San Luis Potosí considera que existe corrupción en su departamento, sobre todo entre los altos mandos. En términos de confianza, el 81.2% opinó que la sociedad desconfía de la policía, mientras que 84.7 por ciento dijo que la sociedad discrimina a la policía. Según la encuesta, la policía también reportó que sus condiciones de trabajo son precarias, que incluso corren con los gastos de algunos implementos necesarios para realizar su trabajo y que han presenciado discrimininación y abuso en sus centros de trabajo.

La inseguridad en México se siente a nivel local. Muchas comunidades están a merced de los carteles que controlan las instituciones locales mediante sobornos, extorsión y violencia. Cuando la policía y los funcionarios del gobierno se coluden con el crimen organizado, el trabajo de los periodistas locales para investigar y exponer la corrupción se convierte en una persecusión mortal.

A pesar de la existencia de mecanismos federales para proteger los derechos humanos de defensores y periodistas en el país, así también como de una procuraduría especial que investiga los crímenes contra la libertad de expresión, los asesinatos de periodistas continúan plagando México.

Un total de 10 periodistas han sido asesinados en México en 2017. Adicionalmente, se registraron 276 ataques a la prensa en la primera mitad del año, lo que representa un aumento del 23% respecto al año pasado, según la organización defensora de la libertad de expresión Artículo 19 México. De los 276 ataques, poco más de la mitad fueron cometidos por funcionarios públicos, agregó la organización.

Desde el año 2000, 130 periodistas han sido asesinados en México, 38 de ellos durante el gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto. Y los crímenes contra periodistas suelen quedar impunes. Solo 10% de los crímenes cometidos contra periodistas llegan a tener sentencia, según la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

Aunque la corrupción entre los funcionarios del gobierno es generalizada, muchos jueces y fiscales equiparan a los periodistas como si también fueran participantes de ese sistema corrupto.

Un periodista asesinado en Veracruz a principios de este año fue declarado corrupto por la oficina del gobernador, a solo media hora de su muerte, según Ramos.

No obstante, la corrupción también existe entre los periodistas mexicanos. Los reporteros que trabajan en situaciones de peligro, ganando un sueldo bajo, y que cuentan con poca protección por parte de su medio, son más propensos a recibir coimas. Frecuentemente, a los periodistas se les acercan personas que les ofrecen dinero para que no publiquen reportajes sobre la violencia de los carteles.

Demostración fuera de la Secretaria de Gobernación en protesta por el asesinato del periodista mexicano Javier Valdez en mayo de 2017. (Foto: Por ProtoplasmaKid (trabajo propio) [CC BY-SA 4.0 (creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0)], via Wikimedia Commons)

“Por un lado, esto mantiene vivo al periodista”, dijo Ramos. “Por otro, es dinero fácil”.

En el video de teléfono celular divulgado en octubre, Esqueda calificó como miembros de carteles a los periodistas mencionados. Pero, como Esqueda hizo esas declaraciones mientras era torturado, la veracidad de esas acusaciones es difícil de determinar, según Artículo 19.

¿Qué funciona?

Si bien el gobierno de México ha implementado diversos métodos para proteger a periodistas, no hay una solución única que funcione para todos. Cada situación es diferente, y por lo general es difícil anticipar cuándo o dónde un periodista estará en peligro.

Periodistas de alto perfil, así como los periodistas independientes y reporteros de medios pequeños son los que están más en riesgo, dijo Ramos.

“Tienes todos estos instrumentos para actuar, pero nada parece funcionar porque todo se vuelve cada vez más complicado”, explicó Ramos.

Algunas veces, funciona mejor la prevención. El no cubrir exclusivamente solo un cartel, el evitar investigaciones que no tienen suficiente apoyo editorial, y el ser cauto con lo que se publica puede ayudar a que los reporteros no tengan problemas.

Pero, para los periodistas, cuyo trabajo es informar y descubrir la injusticia, guardar silencio no es una opción.

“Lo más fácil es callarse, pero eso no funciona para los periodistas”, dijo Ramos. “Lo que sí funciona para nosotros es hablar de ello – trabajando todos los medios en conjunto”.

*Scott Squires es un estudiante de maestría en la Universidad de Texas en Austin, que realiza el programa de doble titulación en Periodismo y Estudios de Política Global. Se graduará en mayo de 2018.

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