Carrère: “El periodismo puede ser difícil y precario pero en México además es peligroso”

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Diario 19 / El País

 

El escritor francés, que ha respondido a las preguntas de los más jóvenes en la FIL, se sirve de los reportajes mientras termina su crisis creativa

VÍCTOR USÓN

Emmanuel Carrère este miércoles en la FIL.

Emmanuel Carrère este miércoles en la FIL. CARLOS ZEPEDA EFE

El escritor francés Emmanuel Carrère no tiene recetas mágicas para superar su crisis creativa. Solo espera a que un día finalice. Mientras tanto se sirve del periodismo, la fuente de la que surgió la inspiración para sus obras más celebradas y con el que ahora sigue ejercitando su pluma, que lleva desde 2014 sin parir una gran historia.

Hay escritores que producen de forma regular, “igual que un manzano da fruta”. Pero él no pertenece a ese grupo si no al de los que se topan con temporadas de sequía. “Me falta ese punto de unión con el mundo. Y ese clic se da a veces al realizar un reportaje, cuando ves algo más allá y de lo que acaba surgiendo un libro”, aclaró este miércoles en un encuentro con jóvenes en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL).

En tiempos de crisis se nutre del periodismo, sobre todo del reportaje, con el que se aproxima a esa literatura de no ficción que tanto le caracteriza. “Se asemeja a lo que un cuento es para un novelista de ficción”, señala. Un género que necesita tiempo y espacio para realizarse y al que observa con tristeza porque pierde espacio paulatinamente en las páginas de algunos diarios. “Soy muy sensible a los refugios que quedan para él”.

Sus artículos se han adentrado en la crisis de los refugiados que vive Europa, han hablado de la Rumanía post-Ceaucescu y han dado lugar a los premiados El adversarioUna novela rusa o Limónov. Pero Carrère no siempre fue el gigante de la autoficción que es ahora. Empezó escribiendo novelas tradicionales hasta un doloroso bautismo. La transformación se produjo con una carta erótica dirigida a su pareja que publicó el periódico francés Le Monde y que terminó en tragedia personal pero le abrió al éxito profesional. Lo que pretendía ser una muestra de amor acabó convertida en fuente de disputa y en el motivo de la ruptura. “No se lo recomiendo”, ha aclarado entre las risas de los más jóvenes que han arropado al escritor francés, convertido en la estrella literaria de esta edición de la FIL.

Carrère ha hablado de periodismo en un país en el que 11 reporteros han muerto en lo que va de año. México, el tercer lugar más arriesgado del mundo para ejercer la profesión según Reporteros Sin Fronteras, le ha permitido percatarse del privilegio que supone para los franceses poder hacerlo sin ver amenazada su vida. “Hablar de periodismo en general y en México no es lo mismo. El oficio puede ser difícil y precario pero aquí además es extraordinariamente peligroso. Exige heroísmo y muchísimo valor”, ha señalado.

La literatura tortuosa de Carrère

Su próxima novela no sabe cuándo llegará pero sí que en un futuro le encantaría conseguir que una mujer fuera la protagonista. “Tienen un papel insuficiente [en mi obra]. Siempre suelen ser personajes masculinos y me gustaría que ellas aparecieran más, que uno de mis libros se llame Limónova y no Limónov”, señaló.

Para Carrère la escritura es un proceso largo y tortuoso. Un oficio muy solitario que en ocasiones le ha generado grandes sufrimientos. “Tengo una especie de fragilidad psíquica que se ha expresado en diferentes periodos como una depresión muy pesada”. Por ello, ha utilizado el guion como antídoto, porque “con él siempre escribes para alguien y nunca puedes estar solo”, ha señalado el autor que ya tiene experiencia en ese campo.

El proceso creativo de algunas de sus obras ha llegado a ser tortuoso, como le ocurrió con El adversario donde narra la historia de un asesino que mata a su familia. Una novela que el propio Carrère define como “terrible y extraña” y que le hizo bucear dentro de su mente para encontrar la razón de escribir de algo así. Otras sin embargo, le generan el mayor de los orgullos y siente por ellas el más grande de los afectos. Así le sucede con De vidas ajenas, una historia real en la que se adentra en la amistad de un hombre y una mujer enfermos de cáncer.“Cuando haya muerto y esté en el cielo o en el infierno presentaré este libro y diré: ‘esto fue lo que hice en la Tierra”.

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