Criptocracia. Canal 22: ¿Regreso a la cordura? / @evillanuevamx

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diario19.com / Ernesto Villanueva

 

En otra circunstancia la salida del director del canal 22 hubiera merecido, si acaso, una breve nota en interiores de los medios.

 

Al final del día la razón se impuso. Insistencia. Permanencia y resistencia de los comunicadores del Canal 22 lograron que el director Raúl Cremoux “presentara” su renuncia ante una situación que se había vuelto insostenible dentro del otrora canal cultural, casa de la diversidad y la pluralidad. Como en las películas de los 80`s el villano perdió. Veamos.

Primero. Raúl Cremoux se esmeró, por convicción personal o por encargo (que a fin de cuentas es lo mismo) de dinamitar el prestigio del canal 22. No lo pudo hacer mejor. Peor aún, al convertirse en una figura pública de trascendencia se pudo verificar el divorcio entre su biografía publicada y los senderos efectivamente andados por este malogrado personaje. No es licenciado en comunicación, carece de la cédula profesional que dispone como obligación la Ley General de Profesiones, tampoco tuvo postgrado alguno en París, según información directa de la escuela de la que supuestamente era egresado. Menos aún sus obras son libros de texto en la UNAM o en la UAM, de acuerdo a datos oficiales proporcionados como respuesta a solicitudes de información con base en la ley de transparencia. En suma, nunca ha sido quien dijo ser. En ese contexto lo que menos requería el gobierno, tan vapuleado y endeble, era un mensajero del desastre en la parte cultural que tirios y troyanos habían dejado intacta por los costos que hubiera implicado una inadecuada operación como la efectuada por Cremoux.

Segundo. El ejercicio de la censura en nombre del “profesionalismo” de Cremoux no pudo convencer a nadie porque no desarrolló teoría alguna ni menos tenía las credenciales académicas para intentar un proyecto de ese calado. Se enredó en un discurso equívoco. Un día despedía a una conductora por falta de presupuesto y al otro la recontrataba por era “madre soltera” y por arte de magia el presupuesto no era problema. Cremoux se va resentido con la vida, sintiéndose incomprendido por el mundo. Y así fue. Una parte significativa de la comunidad cultural e intelectual hizo causa común con los periodistas incómodos por pensar por sí mismos y no mirar para otro lado, que es lo común de la caracterología del mexicano, como bien lo ha estudiado Samuel Ramos u Octavio Paz para explicar por qué somos como somos. La regla general es la del mayor beneficio al menor esfuerzo. Estar, pues, en la zona de confort. Tan mal le ha ido a Cremoux que en estos últimos días su salida del canal ha sido manejada bajo el mismo hilo conductor: Censura, tráfico de influencias, acoso. No he visto hasta este momento ningún medio que haya hecho suyo el discurso de Cremoux por empatía, convicción o interés. Lo dejaron solo por las razones buenas o malas que hayan sido. Incluso El Financiero donde escribe una columna no ha adoptado una postura editorial para hilar algunos tejidos argumentales para aligerar presión a la publicitada salida de Cremoux del canal 22 por lo alevoso y grave de su caso. En otra circunstancia la salida del director del canal 22 hubiera merecido, si acaso, una breve nota en interiores de los medios. Pero no fue así. Se ha llevado las primeras planas o notas principales de los medios, ese tribunal mediático que ha dictado sentencia condenatoria cuya sanción es enviar a Cremoux al ostracismo. En el ocaso de su vida profesional, Cremoux sale por la puerta trasera del canal 22 hacia un destino incierto desde la perspectiva profesional con un estigma que lo dejará marcado.

Tercero. Se ha señalado que Ernesto Velázquez, director de TV UNAM, entrará en su lugar al canal 22. Si Velázquez no hiciera nada ya habrá hecho un mejor trabajo que Cremoux, de suerte que llega con un listón muy bajo que cualquier persona puede superar. Ernesto Velázquez es un hombre que viene del mundo de la televisión, con conocimientos técnicos y sensibilidad política, prendas profesionales que le ayudarán a resolver el desaseo que le ha dejado Cremoux. De entrada, debe desactivar la bomba de esa ignominia. En consecuencia, el primer punto en la agenda del nuevo director del 22 será reestablecer la seguridad laboral de quienes fueron acosados por esta administración del canal empezando por Juan Jacinto Silva, el inteligente y empático director de noticias del canal 22, Guadalupe Pereyra, la claridosa pero eficaz subdirectora de noticias, regresar a cuadro a Huemanzin Rodríguez, recontratar a la corresponsal del 22 en España, Francina Islas que con 1238 euros al mes ganaría el concurso de la corresponsal que hace más con casi nada. Y así a todo el equipo que fue sometido a una guerra psicológica y a un escarnio público por Raúl Cremoux y sus (cada vez menos) aliados internos a través de las redes sociales. Don Virgilio Andrade no debe dejar que Raúl Cremoux se vaya como si nada hubiera pasado. Hay tela de donde cortar: Tráfico de influencias, daño patrimonial, ejercicio abusivo de la función pública, ilícitos que no pueden quedar en la caja de la basura, sin abrirse una investigación seria para deslindar las responsabilidades que conforme a derecho correspondan. Si hubo comisión de ilícitos no debe quedar, de nueva cuenta, sin consecuencia alguna.

@evillanuevamx

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