Padres de los #43 acuden indignados con Peña Nieto que en un año no ha cumplido su palabra

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diario19.com

 

A pocos minutos de volver a tener frente a frente a Enrique Peña Nieto, como hace un año, en el que no lograron que cumpliera su palabra, los padres de los estudiantes desaparecidos y asesinados de Ayotzinapa y una comisión de normalistas de la escuela rural acuden “indignados con el gobierno”, pero “fortalecidos” por sentir que los informes recientes que presentaron el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) y el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) han “inclinado la balanza a nuestro favor”, asegura Omar García, dirigente del colectivo estudiantil, sobreviviente de los ataques del 26 de septiembre en Iguala.

“Nos dan la razón. Confirman lo que tanto le quisimos decir a la población, al mundo entero: que las autoridades se estaban burlando, que no hacían las investigaciones de manera seria, que era irresponsable la búsqueda que emprendió la Gendarmería y el Ejército, que se nos estaba revictimizando y estigmatizando a través de los medios de comunicación”.

Reconoce que la decisión de volver a acudir a una audiencia con el mandatario ha sido muy criticada dentro del colectivo de Ayotzinapa –padres, maestros y estudiantes— y entre las organizaciones afines y solidarias: “Nos dicen: para que ir, si ya tenemos la experiencia de los 10 puntos que Peña firmó y no cumplió. Pero creemos que, con copete o sin copete, es el representante del Estado mexicano y nosotros necesitamos exigirle que los expertos se queden de manera indefinida; necesitamos dos fiscalías independientes que se encarguen de continuar la investigación y la búsqueda, el castigo a los responsables de los asesinatos y desapariciones y también a los culpables del encubrimiento, a quienes inventaron la versión del basurero de Cocula. Eso también es un delito”.

Esa audiencia con el Presidente, que se realizará en el Museo Tecnológico, marca junto con las movilizaciones que se esperan masivas, el primer aniversario de la noche de Iguala.

A pesar del tiempo transcurrido, y que la intensidad de las protestas perdió fuerza con los meses, Omar García asegura que las dos consignas muy radicales, “Fuera Peña” y “Fue el Estado” que resonaron los primeros meses siguen vigentes. “Tienen vigencia. Nuestra demanda principal es que encuentren a nuestros compañeros desaparecidos. Pero también pedimos la no repetición de los hechos. Y ha seguido pasando: Apatzingán, Ostula, Narvarte. Es muy claro: el Estado mexicano no puede ni quiere garantizar que esto no vuelva a ocurrir. Tenemos que cambiar al gobierno”.

Y esa es la clave de la legitimidad que tiene su movimiento: “Muchos de los que nos apoyan lo hacen, sí por nuestros compañeros, pero también porque es una coyuntura que abre la oportunidad de cambiar el país. A un año, Ayotzinapa es factor de unidad, porque puede ser un punto de no retorno, porque ha ido ahí a donde no han ido otros, ha dicho lo que no han dicho otros. O sea, luchar por los desaparecidos es luchar por una transformación”.

Una transformación que le cambió la vida a centenares de guerrerenses. Y a todo un plantel: la Normal Rural.

Pero contra lo que critican algunos líderes de opinión, Ayotzinapa sigue siendo un plantel con vida académica. “Hay gente que nos quisiera ver todos los días en clase. Eso es lo que quisiéramos nosotros. Pero lo que no entienden es nuestra la realidad. Somos una escuela en lucha, una comunidad en lucha. En tiempos de lucha no es posible llevar una vida cotidiana normal, como la lleva el resto de la gente. Si no es el aula la que lo enseña todo. Además del programa de estudios está la vida, está el movimiento. Cuántas cosas hemos aprendido este año que nunca hubiéramos sabido si nos quedamos cruzados de brazos”.

Pese a todo, Omar asiste a clases, como todos los demás. Ha pasado a quinto semestre y le faltan dos años para terminar su carrera de maestro de primaria.

En las aulas que no han sido habilitadas como alojamiento de los familiares que perdieron a sus hijos en Iguala se imparten clases tres veces a la semana. Se han ampliado los horarios y se ha rediseñado el calendario, con cursos intensivos para que los muchachos, de jueves a domingo, le puedan entrar al activismo.

Investigación independiente, la clave

-¿Qué representa para ustedes contar con el respaldo de dos organizaciones de prestigio internacional, como el GIEI y el EAAF?

-El que haya dos instituciones independientes coadyuvando en la investigación es importantísimo. Cuántos casos en México ha habido de desaparición forzada o de asesinatos extrajudiciales sin que las víctimas contaran con el punto de vista alternativo, de uno o dos grupos independientes. Siempre prevalece la versión del Estado quien mantiene la hegemonía en las investigaciones.

En el GIEI encontramos un poco de esperanza, aunque llega casi 12 meses después. Y llegan tarde no porque ellos no hayan querido venir antes. Nosotros le pedimos a Peña Nieto desde el 29 de octubre que dejara entrar a un grupo de expertos internacionales. Lo retardó hasta marzo, ya cuando había propagado su versión oficial. Muchos le creyeron al ex procurador Jesús Murillo Karam. Y solo después de eso, cuando a Murillo ya lo iban a cambiar de puesto, dejaron que entraran los expertos independientes.

No fue casualidad, fue una decisión estratégica. Ya sabían que en cuanto una institución seria empezara a revisar el expediente el gobierno iba a quedar mal. Y tal cual, así fue.

Ahora tratan de desprestigiar al GIEI diciendo que no son serios, que no son mexicanos, que aquí no tiene nada que ver la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en los asuntos internos del país. Ahora sí les preocupan los asuntos internos, ahora sí quieren cuidar la soberanía.

En cuanto a los forenses argentinos, pedimos que vinieran porque, de por sí, desde el principio no tuvimos confianza en el Estado mexicano. Ellos fueron los primeros en demostrar que el gobierno nos estaba engañando cuando encontraron las primeras fosas en Iguala. Entre el 5 y 6 de octubre quisieron hacernos creer que esos restos eran de nuestros compañeros. Sin abogados, sin experiencia previa, seguramente hubiéramos caído en el engaño y los hubiéramos enterrado como si fueran nuestros compañeros, como les ha pasado a tantas otras familias. Entre todos platicamos, analizamos y dijimos: no, esto no puede ser. Lo que procede es un análisis de ADN. Fue así como llamamos a los antropólogos argentinos.

Ellos hicieron sus estudios, demostraron que no eran nuestros compañeros. En ese momento vimos que estábamos ante un enemigo dispuesto a mentir. Tenían prisa por terminar con el asunto. Desde el momento que se cayó la posibilidad de hacer pasar los cuerpos de las fosas como de nuestros compañeros empezaron a circular las versiones de que nosotros éramos narcos, que éramos de Los Rojos, a desacreditarnos. Entonces armaron la versión del basurero, que lanzaron el 26 de enero.

Como preveíamos eso, desde el 28 de octubre empezamos a pedir una investigación independiente.

Aquí la palabra independiente es clave. Es lo que puede cuestionar y contrastar una versión del gobierno. No por llevarles la contraria sino porque en casos de desaparición o asesinatos existe la duda.

-Dices que la balanza se ha inclinado hacia las razones que ustedes sostienen. ¿Cómo piensan enfrentar la reunión con el presidente Enrique Peña Nieto?

-Esta reunión es para exigir que las recomendaciones del Grupo Interdisciplinario se cumplan. Y no lo va a cumplir el Estado, lo sabemos. Por eso queremos las fiscalías, que se quede el GIEI. Y aquí, ante la CIDH, no es cuestión de soberanía nacional. México tiene compromisos internacionales con los derechos humanos y estos expertos no vienen a llevarse el petróleo o los minerales. Y los padres de familia confían en ellos.

-La PGR ofreció que va a incorporar las investigaciones de los expertos de la OEA al expediente oficial.

-¿Pero cómo? Si son contradictorios, son excluyentes. Debería ser al revés. Que el GIEI incorpore lo que sea válido del expediente de la PGR. La investigación independiente es más amplia, más creíble, más responsable, arroja nuevos aspectos que ellos ni siquiera estaban en posibilidad de ver ni reconocer. Tiene muchos más cimientos que la oficial.

-¿Con qué estado de ánimo llegan los padres y madres a la reunión?

-Indignados. Ellos saben que Peña Nieto avaló la investigación de la PGR. Y ahora se añade la supuesta identificación de otro compañero, Jhosivani, sin tener ninguna certeza, solo con el fin de reafirmar lo del basurero de Cocula. Todo como un chisme mediático. Esa versión es tan poco creíble que Peña Nieto ni siquiera se atrevió a poner una condolencia a los padres en tuiter. ¿Por qué no salió a decir: mis condolencias a la familia de Jhosivani? No lo hace porque no es cierto. Y sí manda sus condolencias a los camaradas que perdieron la vida en Egipto. Y no está mal que lo haya hecho. Pero aquí falta algo.

“Ya que te metes en esto tus planes de truncan”

-¿Cómo se ha transformado la vida cotidiana en la Escuela Normal Rural “Isidro Burgos”?

-Este año los compañeros han salido a sus prácticas, hicieron trabajos finales, la semana pasada se estaban poniendo de acuerdo con los maestros y los padres de familia para echar a andar las clases. Vamos a tener tres días de clases intensivas, con horarios hasta la tarde, para jueves, viernes, sábados y domingos entrarle a las actividades. Y los maestros están en eso, apoyando.

-El rector José Luis Hernández dice que se va a retirar ya.

-Pero esa era su intención de hace dos años, pero es un plan de la sección sindical. Y el proceso de sucesión, en Ayotzinapa, siempre ha sido bipartita. La Secretaría de Educación de Guerrero propone a un rector, los estudiantes y la sociedad de alumnos lo discuten. Si lo ven conveniente, lo admiten. Si no se busca otro. Generalmente buscamos a alguien que entienda lo que es una normal rural, una escuela de lucha, cercana a la gente.

Mientras, los padres van a seguir ahí, viviendo con nosotros. Eso no impide que la escuela tenga su vida institucional.

-Por ejemplo ¿tú sigues tu carrera normalmente?

-Claro, pasé a quinto semestre. Son ocho semestres. Me faltan dos años completitos para graduarme como maestro de primaria

-¿Tienes planes de ejercer la docencia?

-Son mis planes desde hace años. Yo estuve cinco años sin estudiar. Y cuando en la convocatoria de Ayotzinapa se eliminó el límite de edad –porque ya tengo 27 años– me admitieron. Iba bien, hasta que pasó esto. La vida personal de uno en estos momentos se subordina a las necesidades del movimiento. Hasta mis padres y mis hermanos mayores me regañaron porque me involucré. ¿Porqué tenías que abrir la bocota?, me reclamaron. Les dije: es que yo vi cómo les dispararon, cómo los mataron. No me quedaba otro camino. Si a mí me hubieran matado o desaparecido mi hermano hubiera hecho lo mismo que yo. Y ya que te metes en esto tus planes de truncan.

-No están todo el tiempo en el aula pero han tenido un proceso de crecimiento y aprendizaje. Tu has recorrido el país, muchos países…-

-Nada más 13 países de Europa. Si ya antes hacer giras por el estado, salir de nuestro municipio ya era grande, imagínate esto. Salir te amplía la visión, ves que hay objetivos que son alcanzables, cosas que quisieras y otras que no quisieras. Por ejemplo, yo, como aspirante a maestro que estoy en contra de la privatización de la educación, veo que en Suecia, en Finlandia, en Noruega, Austria es rara la educación privada y se valora mucho la educación pública. Y aquí nos dicen que queremos ser como el primer mundo y privatizan. Pues estamos al revés.

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